martes, 12 de febrero de 2019

Camino del Salvador


PEREGRINOS

Un ermitaño llamado Pelayo, observando resplandores misteriosos, descubre el “arca Marmárea” con los restos del Apóstol Santiago y dos de sus discípulos, en un campo llamado Campo de las estrellas, lo que hoy se conoce como Compostela.

El obispo de Iría Flavia Teodomiro, visita la corte Ovetense de Alfonso II el Casto, para informarle de tan fenomenal suceso.

El monarca organiza un viaje a este lugar rodeado de sus principales nobles, y al llegar al citado "Campo de Estrellas" (Compostela) manda la construcción de una pequeña iglesia de estilo asturiano.

Esta fue la primera peregrinación a Santiago por el camino primigenio hoy llamado  camino  Primitivo y Alfonso II se convirtió en el primer peregrino en hacer esa ruta.

Alfonso da cuenta a Carlomagno de tan importante descubrimiento y éste lo propaga por toda Europa.

El rey Alfonso manda trasladar del Monsacro el arca con las reliquias a la cámara santa que construyo en la  catedral de Oviedo.

Esta arca contenía tal número de reliquias y de tal importancia que los peregrinos que iban a visitar la tumba del apóstol, veían necesario venerar estas reliquias en la catedral de Oviedo, convirtiéndose en el segundo lugar más importante de peregrinación, dando lugar al Camino del Salvador.

Encuentro tres  motivos principales para que una persona emprenda la decisión de convertirse en peregrino, la devoción, la penitencia y la aventura.

En la edad media muchos eran los peregrinos que por devoción hacían este camino, pero no eran la mayoría, ya que es muy difícil, tanto por cultura como por medios, que alguien abandonase todo, para afrontar el camino.

La mayoría de los peregrinos lo hacían por penitencia.

Una gran parte de los peregrinos serian reos de graves pecados, obligados por la fuerza a vagar de iglesia en iglesia hasta ver redimida su culpa.

La vida de esos peregrinos no podía ser más dura, afrontando el camino a expensas de la caridad.

A muchos de ellos se les prescribía efectuar la peregrinación observando el ayuno, solo comiendo agua pan y legumbres, a excepción de los días festivos.

Aventureros, penitentes o devotos, los peregrinos se veían expuestos a innumerables problemas en su camino.

Empleaban varios meses en realizar ese camino, lo que servía en algunos casos para curarse de la enfermedad que traían al haber comido en sus países pan infectado por el cornezuelo del centeno y atribuyendo el milagro a la propia peregrinación, lo que daba lugar al aumento de peregrinos.

Otros muchos  peregrinos enfermaban y requerían los cuidados en los hospitales de peregrinos que por el camino encontraban.

Desde todas partes de Europa venían peregrinos a España y es en el siglo XII cuando aparece la primera guía del Camino, el Códice Calixtino que narra el viaje que hizo Calixto II, desviándose por las provincias de Vascongadas y Asturias.

En él narra historias de remotas montañas y de hombres feroces que aparecen por todas partes para hacer daño, de senderos inaccesibles entre peñascos, maleza y lugares desiertos, otras veces imponen fuertes  tributos en los portazgos insultándoles y golpeándoles si se negaban a pagar.

Por ello es fácil suponer que en la edad media las peregrinaciones colectivas eran  más frecuentes que en siglos posteriores.
Es de imaginar que a Oviedo llegaran en tropel, entrando por los barrios de San Lázaro y San Cipriano.

Una gran cantidad de curiosos irían a  esperar la llegada de los peregrinos y los acompañarían en la entrada de Oviedo por la actual calle de Cimadevilla, acompañados de candelas y metiendo cierta bulla que no agradaba mucho a los escasos vecinos de la tranquila ciudad de Oviedo.

Imaginémonos la llegada de estas caravanas de peregrinos a una ciudad que apenas tenía 900 vecinos.

Los peregrinos, fatigados por el viaje, cubiertos de sudor y de polvo, entonando sus rezos y cánticos, hablando entre sí a veces en lengua extranjera con sus capas, sombreros  y bordones.

Muchos irían a hospedarse  en el hospital de San juan, mientras que otros lo harían en los distintos hospedajes de la ciudad.

A la mañana siguiente los peregrinos se dirigían al templo del Salvador y a la Cámara Santa a venerar el famoso tesoro de las reliquias.

Desde el siglo XVI conocemos la existencia de ciertas esquelas con el inventario de las reliquias, que se repartían a los peregrinos y que eran un importante testimonio de haber realizado el Camino del Salvador.

La importancia en el siglo XVI de la peregrinación a Oviedo la podemos comprobar al leer en documentos que en 1.591 se repartieron en Oviedo 29.310 buletas, que eran esas esquelas con la relación de las reliquias y que era la misma cantidad de peregrinos que llegaron a Santiago ese mismo año.

Además de las conchas de latón, plata y oro que los peregrinos compraban en sus tiendas, también se adquirían unas cruces de plata, que eran una perfecta imitación de la Cruz de los Ángeles, en muchas ocasiones iban pendientes de los rosarios que se vendían en Oviedo y que les acompañaban en sus rezos durante el camino.

Realizados los actos de veneración, los peregrinos continuaban su camino hacia Santiago de Compostela por el Camino Primitivo.
Son esos peregrinos, sobretodo franceses, los que acuñaron  el dicho:

“El que va a Santiago

Y no va al Salvador

Visita al criado

Y olvida al señor”


Trasladémonos a la actualidad.

Observamos que pasados los siglos los motivos de la peregrinación han ido cambiando sustancialmente y también los peregrinos.

Seguimos encontrando el motivo religioso como la opción mayoritariamente reconocida al obtener la Compostela, pero acompañado de diversos motivos  culturales y sobre todo, de reto personal, al vernos capaces de superar las dificultades que el camino nos ofrece cada día, unido al ambiente de complicidad peregrina que nos convierte en mejores personas haciendo el camino.

Sea cual sea el motivo por el que empezaste el camino, éste desaparece y se diluye día a día pasando a ser secundario, para dar lugar a otra persona nueva al llegar a Santiago.

Espero que las peregrinaciones a San Salvador vayan en aumento y se reconozca este camino por los valores históricos y  culturales que nos ofrece.

Yo, que he recorrido muchos caminos, os puedo asegurar que no existe mejor manera de llegar a Santiago, que venir desde León a Oviedo por el Camino del Salvador y continuar por el Camino Primitivo.

Los mejores embajadores de este camino son los peregrinos que por aquí pasan y así lo cuentan por todas partes.

Termino con el saludo peregrino que se conserva desde la edad media  hasta nuestros días.


¡¡¡¡ ULTERIA ET SUSEIA!!!!


lunes, 11 de febrero de 2019

Camino Olvidado a Santiago


               CAMINO OLVIDADO

Durante Siglos este fue el camino utilizado por los peregrinos que iban a venerar la tumba del apóstol Santiago desde su descubrimiento en el año 813 hasta bastante avanzado el siglo XIII.

En este recorrido te llenaras de historia a través de antiguas villas romanas, descubrirás el patrimonio arqueológico con los menhires, castros, puentes, mezquitas, ruinas de antiguas ciudades, miliarios, castillos, murallas y torreones defensivos, palacios y distinta arquitectura popular, y todo ello a través de los mas bellos paisajes que nos ofrece su patrimonio natural, nuestros sentidos quedaran llenos de color, silencios y murmullos del viento y el agua.

En este camino podrás disfrutar de la naturaleza de los bosques más exuberantes, caminarás a la orilla de ríos y cascadas por calzadas milenarias, atravesarás parajes de pura montaña con senderos esculpidos en la roca, podrás imbuirte en la historia con la mayor representación del románico que puedas imaginar.

Si estáis interesados en saber más de este camino, en la página de Facebook de la Asociación Leonesa del Camino Olvidado podréis descargaros la guía de etapas de este precioso camino y obtener toda la información: 

https://www.facebook.com/Asociaci%C3%B3n-Leonesa-del-Camino-Olvidado-638038153073918/

 Si lo que buscas es un camino que te haga sentir, este es tu camino.

¡Ulteia et Suseia¡!!!!!

domingo, 8 de julio de 2018

Monreal - Puente la Reina/Gares

Etapa larga de algo más de 30 km en la que se juntan los tramos navarro y aragonés del Camino Francés, aunque no voy a hablar de los últimos kilómetros, porque ya lo hice en esta entrada, en la que hablé de la preciosa y enigmática ermita de Eunate, de Obanos y de Puente la Reina.

Hay 8 pueblos intermedios, aunque la mayoría no cuentan con servicios. Para mí resulto una etapa ingrata, aunque no hay que tenerlo en cuenta, porque hizo bastante calor, no pude ver el interior de ninguna iglesia, me perdí en un cruce y recibí una mala noticia, por lo que, pese a ser la última etapa que recorrí del Camino Francés por Aragón, es de la que tengo menos recuerdos, por lo que pido a los que la hayáis hecho que enriquezcáis esta pobre entrada con vuestros comentarios.

Los primeros 13 kilómetros son entretenidos y agradables para la vista, por la ladera de una montaña, con subidas y bajadas, pero no excesivamente duras. Poco después de haber andado 4 km, el Camino bordea la localidad de Yárnoz, que cuenta con una torre medieval.



Después de 1,5 km, bordeamos el siguiente pueblo, Otano, y seguimos andando hasta el bonito pueblo de Guerendiáin, al que llegamos después de haber andado algo más de 9 km desde nuestra partida.


Tras un rompepiernas de casi 4 km, llegamos a Tiebas, mencionado en el Codex Calixtinus y el primer pueblo con bar de la etapa. Entramos pasando junto a las ruinas de un castillo del s. XIII y, una vez dentro, observamos la interesante iglesia de santa Eufemia, de estilo gótico rural.



A partir de aquí, la etapa tiene un relieve mucho más fácil, aunque también es más sosa, al transcurrir mayormente por pistas agrícolas y algo de asfalto. Los siguientes pueblos son Muruarte de Reta, situado 4 km después de Tiebas y, poco más de un kilómetro después, Olcoz que, además de tener bar, tiene patrimonio interesante. Concretamente, su torre medieval y la portada de la iglesia de San Miguel, que es una réplica de la de Eunate, pero como si fuera su espejo.  




Casi 5 kilómetros después llegamos a Enériz, en donde podemos ver su iglesia de Santa María Magdalena y, si hay suerte (yo no la tuve), contemplar su interesante retablo. 



A partir de este momento, ya quedan unos 3 km para llegar a la ermita de Santa María de Eunate, 5 km para Óbanos (¡no hacer caso a las guías que sugieren la posibilidad de rodearlo sin entrar en él!) y 8 km para la meta en Puente la Reina. Sobre estos lugares, me remito a la entrada que he enlazado antes.

Saludos cordiales y buen Camino,

domingo, 17 de junio de 2018

Sangüesa/Zangoza - Monreal/Elo

Esta etapa es la penúltima del ramal aragonés del Camino Francés. Para hacerla, hay dos alternativas: una oficial y otra no oficial por la Foz de Lumbier.

Confieso que solo conozco la variante no oficial, pero puedo informar de los pros y contras de cada una de ellas:

  • El recorrido oficial es más corto (27,2 km, frente a los 32,3 de la variante), más tranquilo por no estar urbanizado y no tiene apenas asfalto.
  • La variante de la Foz de Lumbier es más larga y tiene mucho asfalto, pero se puede disfrutar de un espectacular paisaje.
  • Con el recorrido oficial hay 18 km sin servicios, mientras que en la variante hay más sitios para avituallarse, en concreto, en un área de servicio a los pocos kilómetros de comenzar la etapa y en Lumbier.
Las dos rutas se juntan poco antes de Izco, el segundo pueblo intermedio de la ruta oficial.

Después de salir del albergue, nos despedimos de la maravillosa iglesia de Santa María la Real y del río Aragón, que cruzamos por un puente metálico de finales del s. XIX que, infelizmente, como os comenté, lo colocaron frente a la iglesia, no teniendo las autoridades ninguna intención de proteger la iglesia de la contaminación que produce el tráfico rodado.



Después de cruzar el puente, se gira a la derecha y se andan unos 600 metros junto a la carretera. A partir de aquí hay que tomar la elección entre el camino oficial y el no oficial, que se juntan a unos 10 km de la meta.

Como os he dicho, solo conozco esta variante, de la que solo destacaría dos cosas. En primer lugar, la Foz de Lumbier, que es un precioso desfiladero formado por el río Irati. Se trata de una vía verde de unos 6 km por la que transcurrió antaño el ferrocarril y que cuenta con una importante colonia de buitres. Recorrerla es una auténtica delicia.




En segundo lugar, recomiendo hacer una pausa de avituallamiento en Lumbier y visitar su iglesia gótica, que cuenta con un interesante retablo barroco.



Saliendo de Lumbier, los kilómetros que distan hasta el encuentro con la ruta oficial pueden ser algo desmoralizadores por el asfalto.

Una vez que volvemos al camino oficial, pasamos por tres pequeños núcleos habitados -Izco, Abinzano y Salinas de Ibargoiti-, aunque no es necesario entrar al tercero de ellos.

El paisaje es un tanto monótono, entre pistas agrarias, exceptuando los últimos 3 km, en los que nos adentramos en un agradable robledal.

La entrada a Monreal se realiza cruzando un bonito puente medieval de dos arcos sobre el río Elorz.


Monreal es una agradable villa de algo menos de 500 habitantes, aunque tiene el inconveniente de tener algunas cuestas. Su nombre deriva de Monte Real, aunque se desconoce el origen exacto de su nombre, sobre lo que hay más de una hipótesis.

Además del puente, también es recomendable pasear por sus calles y entrar en su iglesia.




Saludos cordiales y buen camino,

sábado, 12 de mayo de 2018

Ruesta - Sangüesa/Zangoza

En esta etapa entre Ruesta y Sangüesa (Zangoza en euskera) cambiamos de Provincia y de Comunidad Autónoma, pues salimos de Aragón y nos adentramos en Navarra. La etapa tiene, redondeando, 22 kilómetros de distancia y un único pueblo intermedio.

Los primeros 6,4 km son cuesta arriba por un monte boscoso, aunque la pendiente no es exagerada. El esfuerzo se ve recompensado por algunas magníficas vistas del embalse de Yesa y la sierra de Leyre.


Una vez alcanzado el alto, comienza un descenso de unos 5 km hacia Undués de Lerda, el único pueblo intermedio de la etapa, donde resulta obligado parar para avituallarse en su bar y, si se quiere, para pernoctar en su albergue.

En la bajada a Undués hay un tramo empedrado que parece ser una antigua calzada romana, aunque hay quien defiende que es un simple camino de piedra para facilitar el paso del ganado.



Undués de Lerda es un municipio de menos de 100 habitantes. Tiene una traza medieval en la que destaca la iglesia de San Martín de Tours y algunas casas-palacio blasonadas. Y, como podéis ver, el Camino de Santiago es un buen lugar para hacer amistades. Os pongo también una foto con una amiga que hice en este pueblo.



Los aproximadamente 10,5 km que restan para llegar a la meta discurren por un terreno favorable, con una ligera cuesta abajo, aunque algo aburrido, pues transcurre mayormente por una pista entre terrenos de concentración parcelaria. Es en este tramo en el que abandonamos Aragón para entrar en Navarra.

La localidad navarra de Sangüesa/Zangoza es lo que se dice un gran final de etapa. Esta localidad, fundada en 1090, es capital de una de las cinco merindades históricas de Navarra y fue sede de las Cortes de Navarra. Con sus poco más de 5.000 habitantes, es la segunda localidad más grande del Camino Francés por Aragón, después de Jaca.

Su gran joya es la iglesia de Santa María la Real. No exagero si digo que tiene una de las fachadas más hermosas del Románico de toda Europa y, de hecho, doy fe de que aparece en los libros de historia del arte.

Su fachada cuenta con más de 300 estatuas y su tímpano está recargadísimo con una escena del Juicio Final. También tiene esculpidas las arquivoltas de su portada y las columnas que flanquean su puerta de entrada. Con estos méritos, no es de extrañar que sea Bien de Interés Cultural desde 1889.





Su interior también hay que visitarlo, pues cuenta con varios tesoros, destacando su retablo mayor, obra de Jorge de Flandes.


La otra cara de la moneda es que semejante joya, en vez de estar en una zona peatonal y ajardinada, como se merece, está en una calle por donde circulan coches, dejando la iglesia expuesta a la contaminación del tráfico rodado e impidiendo a los viajeros y lugareños disfrutar de esta maravilla como es debido. Esto se debe a que una planificación urbanística imposible de empeorar realizó un puente de acceso a la localidad salvando el río Aragón justo delante de la iglesia, por lo que sería necesario un nuevo acceso y peatonalizar el actual puente.

Siguiendo con iglesias, también hay que visitar la iglesia románica de Santiago, con una interesante torre almenada y una estatua de Santiago peregrino en su interior.


Como muestra de arte gótico, también podemos visitar la iglesia de San Salvador que, al parecer, cuenta con importantes pinturas murales. Digo "al parecer" porque, salvo que haya cambiado la situación en los últimos meses, esta iglesia está cerrada. Pese a ello, la última vez que estuve recuerdo que había carteles informando de lo magníficas que eran. Pregunté en la Oficina de Turismo por qué ponían esos carteles si luego no se podía entrar en la iglesia. Su respuesta fue que era para sacar los colores al gobierno de Navarra, que no se digna a reparar los problemas estructurales que obligan a mantenerla cerrada.


Además de su arquitectura religiosa, también tiene una buena muestra de arquitectura civil. Sin ser exhaustivo, pues no pretendo sustituir a las oficinas de turismo, que siempre recomiendo visitar, voy a citar dos: el Palacio de los Reyes de Navarra y, sobre todo, el Palacio de los Marqueses de Vallesantoro. Recomiendo ampliar la foto para ver el espectacular alero de madera, aunque es muchísimo mejor al natural.




Saludos cordiales y buen Camino,

domingo, 15 de abril de 2018

Arrés - Ruesta

Entre Arrés y Ruesta, seguimos en Aragón, pero cambiamos de provincia. Esta etapa tiene varias opciones, por lo que el número de kilómetros puede variar ligeramente. Se trata de una etapa amenazada por un proyecto de atentado del que hablaré más abajo.

Entre el principio y el final, hay tres pueblos, pero se encuentran ligeramente alejados de la pista por la que transcurre la etapa: Martes, Mianos y Artieda. Por lo tanto, si uno quiere ahorrar algunos kilómetros, puede no entrar en ninguno de ellos (en este caso, hay que salir de Arrés cargado con comida y con abundante agua), o entrar en uno, dos o incluso los tres de ellos. Si entramos en uno de ellos, la etapa resultaría de unos 29 km y, si no entramos en ninguno, solo ahorraríamos unos 500 metros, por lo que desaconsejo encarecidamente la opción de no entrar en ninguno de ellos.

La mayor parte de la etapa transcurre entre cultivos de cereal por una cómoda pista agrícola. A los 7,2 km tenemos la opción de desviarnos a Martes. Si se hace el Camino en verano, desaconsejo este desvío porque no tiene servicios y, en esta época, hace mucho calor. En cambio, en otra época puede estar bien desviarse, pues es un pueblo medieval una interesante muestra de arquitectura civil y religiosa, aunque su iglesia suele estar cerrada.




Después del desvío, el Camino continúa entre cultivos, aunque también podemos contemplar unas curiosas formaciones geológicas llamadas badlands, como la que muestro en esta foto.



Tras algo más de 6 km, tenemos de nuevo la opción entre seguir por la pista agraria o subir a Mianos, ya en la provincia de Zaragoza. Aunque no tiene servicios (creo que tiene en proyecto un albergue), subir a este pueblo medieval es una opción interesante, pues tiene muy buenas vistas de la Canal de Berdún, además de algunas casas señoriales y una iglesia con algunos tesoritos que, desgraciadamente, suele estar cerrada, como la gran mayoría de las iglesias del Camino Francés por Aragón. Es realmente lamentable el poco interés de sus gestores públicos en mostrar sus tesoros.







Si se sube a Mianos, que fue lo que yo hice, puede desandarse lo andado para regresar al Camino o continuar a Artieda por una carretera local.

Artieda tiene una bonita arquitectura de montaña y, a diferencia de los anteriores, sí que tiene albergue, bar y fuente. Sus calles son circulares, pues está planificado como un caracol y, en su interior, destaca la medieval Casa de los Diezmos y su iglesia de San Martín que, para variar, suele estar cerrada.  





Si no se ha hecho la tontería de ahorrar 500 metros, hay que regresar al Camino y afrontar los últimos 11 km. En un principio, caminamos por una insulsa carretera sin sombra para, finalmente, entrar en uno de los parajes más bonitos del Camino de Santiago Francés y, sobre todo, con sombra.

El paraje en cuestión es un agradable bosque junto al embalse de Yesa. Sin embargo, esta bendición para los peregrinos está en peligro a causa de una barbaridad de nuestros magníficos gestores públicos que, hace años, planificaron un recrecimiento del embalse y, si Dios o Bruselas no lo impiden, será engullido por las aguas.

Hago un inciso para decir que, conversando con una amiga de Jaca, me pregunté por qué hay políticos con poco interés en promocionar el maravilloso Camino de Santiago Francés por Aragón. Me dijo que esa falta de interés podía resumirse en una palabra: Yesa. Ese recrecimiento amenaza al Camino con hacer perder uno de sus tramos más bonitos, del que pongo algunas fotos.



Tras un agradabilísimo paseo por este bosquete junto al embalse de Yesa, que quizás no pueda disfrutarse en los próximos años a causa de este atentado, llegamos a Ruesta, en donde propongo finalizar la etapa.




Este lugar es mágico. Su población abandonó el pueblo porque el embalse les privó de sus tierras de cultivo, pero, en 1988, la Confederación Hidrográfica del Ebro lo cedió al sindicato CGT, que ha establecido un albergue para peregrinos y un centro de interpretación. Sin embargo, el abandono de este lugar y la falta de recursos de la CGT, hacen que aumente su ruina y, desgraciadamente, unos meses después de que yo tuviese la suerte de pernoctar, su iglesia sufrió un derrumbe.   




martes, 10 de octubre de 2017

Jaca - Arrés

Después de los 30 km de descenso de la etapa anterior, el recorrido de hoy es más llevadero. La distancia es de unos 25 km y, el perfil, de suave descenso y más bien llano, salvo el tramo final.

Es posible hacer una variante que es hacer un desvío de 10 kilómetros para ver San Juan de la Peña,  uno de los mejores enclaves románicos de toda España, declarado Bien de Interés Cultural en 1889. En este caso, hay que saber que no se podría dormir en Arrés porque sería una etapa muy dura. Al final del artículo diré algo de este impresionante lugar y un dato de utilidad sobre cómo ir allí a un precio razonable.



La salida de Jaca, como la de la mayoría de las ciudades, es algo sosa, atravesando un pequeño polígono y un área residencial. 

Después, tenemos un buen tramo que discurre entre un bosque de ribera junto al río Aragón y un bosquete algo más alejado del río. En mi opinión, este tramo es agradable, pero no maravilloso, sobre todo teniendo en cuenta el espectacular paisaje de la etapa anterior.



El primer y único pueblo intermedio de la etapa, a unos 15 km de la salida, es Santa Cilia, un pueblo agradable y tranquilo (quizás demasiado, porque cuando yo fui el bar estaba cerrado, aunque quizás tuve mala suerte) en el que, al parecer, sobrevive la lengua aragonesa (al menos, vi un cartel bilingüe en castellano y aragonés), lo cual me alegró, pues me gusta mucho la diversidad cultural y lingüística y me entristece cada vez que leo o escucho que una lengua muere. 

Es recomendable pasear por sus tranquilas calles, lo cual no supondrá mucho tiempo. De esta forma, puede disfrutarse de su palacio renacentista y de su iglesia de San Salvador.




Lo único que no me gustó de este pueblo fue encontrarme la iglesia cerrada. Sobre esta cuestión, creo que es necesario que los poderes públicos de Aragón dispongan de un programa de apertura de monumentos para que puedan ser visitados, como existe en Castilla y León. Quizás para compensar que no se puede visitar, el Gobierno de Aragón tiene el detalle de poner en su exterior un panel informativo sobre lo bellísimo que es su interior, para que, ya que no podemos verlo, nos lo imaginemos. A continuación os pongo una foto tomada de internet, pues yo no tuve la suerte de poder verlo.




Saliendo de Santa Cilia, hay que recorrer unos 4 kilómetros muy sosos junto a una carretera, seguidos de otros 2 muy agradables por el interior de un bosquete. De este modo, llegamos a un puente de piedra junto al río Aragón en el que se puede elegir entre dos alternativas: la primera es girar a Puente la Reina de Jaca, que fue durante mucho tiempo una localidad jacobea (el recorrido del Camino de Santiago por Aragón es en gran parte moderno a causa del embalse de Yesa, que anegó el Camino histórico) y dispone de servicios y mesones para peregrinos y, la segunda alternativa, es realizar los 4 kilómetros escasos que restan para finalizar la etapa. Estos kilómetros finales son los más duros, pues son cuesta arriba. 

Arrés es una aldea ubicada a unos 700 metros de altitud que, pese a su muy pequeño tamaño tiene varios encantos: su familiar albergue de peregrinos, en el que tratan con mucha hospitalidad y hay cena y desayuno comunitario; su arquitectura popular, su iglesia de Santa Águeda, un mirador con una superlativa vista de la Canal de Berdún y, de postre, un espectacular atardecer. Lamentablemente, no tengo fotos que ofrecer porque, a causa de la luz, no me salieron bien.




A quien se decida a hacer esta etapa, le recomiendo que, después de comer, se tome un taxi para hacer una excursión al monasterio de San Juan de la Peña. El taxi dispone de 8 plazas, por lo que, si se comparte, el gasto por persona es bastante razonable.

Aunque, como se suele decir, San Juan de la Peña no necesita presentación, os comento que debe su nombre a que está al abrigo de una peña, como puede verse en la primera foto que he colgado. Aunque el monasterio no tiene desperdicio, lo más destacado es el Panteón Real, en donde están enterrados algunos reyes de Aragón y, sobre todo, el claustro, con hermosos capiteles decorados con escenas bíblicas, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.





Como anecdótico, hay una réplica del Santo Grial pues, según una leyenda en la que no creo, esta reliquia estuvo un tiempo en este monasterio, antes de su traslado a Valencia.

Saludos cordiales y buen Camino,